Archivos para la Categoría 'Cuentos'

31
Ago
09

Otro? otro como chingados no.

Pues si, hay quienes dicen que tengo Diarrea Literaria, o Diarrea Narrativa, que escribo mucho y puras pendejadas.

Y si.

Asi que me estoy aventando otro caracol, ahora no solo, si no muy bien acompañado, por una amiga que es conocida como Copa de nada.

El blog es: Caracol Angel Brandel.

Es un caracol que empezamos desde principios de Julio y todo por correo, de ahi el nombre.

Asi que vayan y lean, neta, esta mejor que el otro.

27
Jun
09

Hueva

Ultimamente mi vida a entrado en una etapa de estatica, en la que no pasa nada y nomas me pongo pedo hasta 3 veces por semana, y el cuerpo ya me lo esta empezando a cobrar (pinche cuerpo maricon (no tanto, no tanto) que no aguanta nada (ah eso si)).

Y eso ha provocado que no este haciendo nada que valga la pena el venirles a presumir en este apestoso espacio.

La MISTICA ESPIRAL esta en reposo, porque el dueño del changarro esta remodelandolo, pero como le esta haciendole a todo, al chalan, al maistro albañil, al ingeniero y al arquitecto, ademas de talonearle en donde chingados le talonie, pos no ha acabado.  asi que tambien me he tomado unas “Vacaciones de ahi” no escribiendo nada nuevo de este estilacho (si a eso se le puede llamar estilacho).

Entonces, tratando de hacer algo con tanto puto tiempo libre (aparte de empedarme, ver porno y jalarmela) empece este blog/”proyecto”

EL BLOG DE PTOLOMEO

Que no es otra cosa que un Autocaracol, algo parecido a un cadaver exquisito nomas que todo hecho por mi mismo, nomas para obligarme a escribir todos los dias, osea, cada dia hay un post/”capitulo”.

No es mas que un juego/ejercicio en que no me esfuerzo en sacar toda la historia en un solo dia, si no que me dejo llevar al dia a ver que sale. asi que no esperen mucho (Nunca lo han hecho), pensando que la historia sea una chingonada (per se, porque yo la escribo).

Ya me dejo de mamadas y vayan para alla, que por aqui, no espero volver en un rato, hasta que algo interesante pase en mi ya de por si “divertida” vida.

Ya me fui.

06
Mar
09

Mi Compadre Vicente (V)

- ¿Segura?
- Si, segura.
Volvimos a empezar, ella hincándose, y yo, dejándome. Pero, a los 15 minutos se volvió a repetir la escena del baño. Al tercer intento, yo dispuesto a retirarme ante el éxito no obtenido, ella seguía insistiendo.
- No, por favor, vamos a seguirle – dijo desde la taza.
- No, mejor alíviate, y lo intentamos otro día – contesté desde afuera del baño.
- No, es mas – el agua corrió de nuevo – entra.
- ¿Qué entré?
- Si, será más fácil así.
Y pues entré.
Fue bastante raro, debido a que no se le quitaba lo del dolor de la panza ni el córrele que te alcanza, finalmente terminamos en el baño, durante horas, debido a que tenia que pararle para irse a la tasa a cada rato, extraño, además de bastante apestoso.
La situación en la que me encontraba era bastante extraña, pero bastante excitante, porque ahora le estaba dando a la mamá y a la hija, y si no fuera poco, ellas lo sabían, como luego me fui enterando, cuando la misma Martha me lo dijo y lo confirmó la mamá al día siguiente. Aunque en mi casa, las cosas no iban tan bien, se nos estaban acabando las excusas para poder seguir yendo con mi comadre, en una de esas, mi vieja fue a la casa, para platicar y saber que era lo que estaba pasando, la verdad no se que fue lo que hablaron, pero mi vieja seguía convencida de que lo que estaba haciendo en la casa de mi comadre, era un servicio social, y que seguiría haciéndolo no importando cuanto tiempo llevase.
Y si toda esta situación se les hacia algo bizarra, esperen a que les diga lo que paso con el tercer miembro de la familia de mi compadre, Lupita.
Obviamente de alguna forma se las ingenio para estar los dos solos, en la casa, mientras que su mamá y la abuela se encontraban fueras.
- Sabes, nosotras somos muy unidas – dijo ella sentada en el roído sillón de la sala – no tenemos secretos entre nosotras, nos contamos todos.
- Todo, todo – dije yo incrédulo y con la idea que uno siempre guarda secretos.
- Si, todo, es mas, de hecho, me han contado sobre la ayuda que les has prestado para poder soportar la perdida de mi abuelo.
- No se porque no me sorprende – dije desde mi lugar, al otro lado de la sala.
- Y sabes…
- Extrañas mucho a tu abuelo – interrumpí.
- Exactamente
- Lo sabia.
Y lo imaginaban ¿verdad?
Así es, mi compadre Vicente tenia a sus tres mujeres muy cerca de él, tan cerca que compartían la misma cama. Supongo que el desgaste que les provocaba el satisfacer a las tres fue lo que lo mató, y me sorprende de su resistencia para su edad, ya que yo ya las estaba empezando a ver negras, y ahora agregándole a la Lupita. La verdad estaba pensando en rajarme o decirles a las tres que pusiéramos cierta cuota.
Cuando terminamos, estaba tirado en la cama a un lado de ella, desnudo, sudoroso, apestando a sexo, sin ni siquiera tomarnos la molestia de taparnos con una sabana. Estaba muy cansado, dormitando, hundido en un estupor, mientras que ella descansaba sobre mi pecho, jugando con mi tetilla, nomás de repente me soltó la bomba.
- Estoy embarazada – me dijo Lupita.
El sueño se me quitó inmediatamente para pegar un salto que casi me golpeo en la cabeza con el techo.
- ¿Qué?
- Que estoy embarazada.
- ¿mío? – pregunte tímidamente.
- No, no es tuyo, como puede ser – dijo soltando una tremenda carcajada.
- ¿Entonces de quien es?
- De mi abuelo.

04
Mar
09

Mi Compadre Vicente (Cuatro)

- Si quieres te traigo algo de la tienda, un pan Bimbo y un jugo.
- Sí, no es mucha molestia.
- No, para nada.
Di media vuelta y salí de la casa, rumbo a la tiendita que estaba a pocas casas de distancia. Regrese en pocos minutos, con una bolsa de pan en una mano y un litro de jugo de manzana en el otro.
Comimos sentados en la mesa, mientras platicábamos trivialidades, en un par de ocasiones me descubrió mirándole los pezones a través del gastado camisón, cosa que me hizo ponerme colorado al mismo tiempo que desviaba los ojos y decía alguna otra tontería, sin embargo, ella no hizo nada por cubrirse o decir algo al respecto, es más, estoy seguro de que disfrutaba el ser deseada, tanto como yo el desearla.
- Sabes – dijo finalmente – mi mama me ha dicho que le has echado mucho la mano aquí en la casa – apoyando la cabeza en la mano.
- Sí, pues se había sentido bastante mal por lo del compadre Vicente, y yo, aquí haciendo todo lo posible para que se sienta mejor.
- Sí, es lo que me ha dicho, que haces un gran esfuerzo. A las tres no dolió mucho lo de mi papa, lo extrañamos mucho, siempre fue muy bueno con nosotras.
Yo empecé a tener un sentimiento extraño, al entender a lo que se refería y a las indirectas tan directas que me estaba tirando, además de la gran confianza que se tenían madre e hija. Aunque por otro lado, Martha era la hija, ¿seria posible que…?
- Sabes, extraño mucho a mi papa, siempre tan cariñoso, tan amoroso.
- Si era un buen… – la mano de Martha agarró mi pierna y lentamente la subía y subía – hombre.
¿Vicente le daba a las dos? ¿A la hija también?
Aunque la idea no era nada agradable considerando de que yo también tenia una hija, traté de no pensar demasiado en eso y si en que Martha se me acercó y me dio un leve beso en la boca.
Empezamos a besarnos, mientras que yo la tocaba sobre encima de la ropa, el puro camisón en si, el cuerpo de Martha era mas agradable al tacto que el de la comadre, al tener un mejor cuerpo y más joven, y que la gravedad todavía no hacia sus estragos.
De un solo movimiento, se despojo del camisón, sus senos y sus pezones se veían mucho mejor sin la tela que los tapaba, para luego desabrocharme el pantalón y bajarme los calzones para agarrarme el miembro que respondió rápidamente a sus caricias poniéndose bien fierro.
Y una vez más, sin estar completamente en mis cinco sentidos, terminamos en su cuarto, no en el de mi comadre, si no el de Martha, donde ella, termino de desnudarse, cuyo movimiento fue el quitarse la pantaleta color crema que traía encima y que de reojo la vi manchada por lo enferma que estaba, cosa que no le di la mayor importancia.
Yo deje caer los pantalones y calzones que había agarrado con una mano para que no se me cayeran en el camino, mientras me quitaba la camisa, pero al tratar de quitarme los zapatos, perdí el balance y caí de nalgas al frío piso, cosa que aprovechó Martha para saltarme encima, se sentó en mi y empezó a moverse, de una manera superior que la de la mamá, no se porque todavía estaba soltera o porque nunca la vi con nadie, excepto por Juan el mecánico, ¿dónde aprendió a moverse así? cuando estábamos a medio encontronazo, nomás de repente se levantó y corrió fuera de la habitación, yo no supe que paso, por un instante, hasta que recordé, el dolor de panza, el chorrillo. Cuando salio del baño, todavía desnuda, yo estaba acostado en su cama, igualmente desnudo.
- Perdón – dijo desde el marco de la puerta.
- No te preocupes – conteste, incorporándome – será mejor que me vaya.
- Si quieres, pero yo aun quiero seguirle.

02
Mar
09

Mi Compadre Vicente 3

La siguiente vez que nos vimos yo protesté, diciéndole que no estaba bien, que yo era casado, y que quería mucho a mi esposa y a mis hijos.
- Pero yo estoy sola, necesito compañía – replicó ella poniendo cara de niña regañada.
- Pues si, comadre, pero estoy seguro que no soy el único compadre suyo.
- Pero es al que mas confianza le tengo.
- Pero, que va a decir mi mujer, que este viniendo tanto para acá.
- Aquí siempre hay algo que arreglar, y no se preocupe, yo la convenzo de que lo deje venir cuantas veces quiera.
La siguiente semana, la comadre me busco dos veces mas, y a partir de ahí, empezamos a vernos todos los martes y los jueves. Se veía que la comadre extrañaba mucho a mi compadre, ya que muchas veces mientras estábamos dándole gritaba su nombre.
Algo que me sorprendió, fue el hecho de que me dijera que el compadre, a pesar de la edad, era muy cumplidor, nunca le defraudaba y que al menos una vez por semana lo seguían haciendo, pero que eso siempre era poco para ella.
Nos estuvimos viendo mas o menos por un mes, y nomás para eso, nunca reparaba otra cosa que las broncas en la tubería de mi comadre, y aunque a mi vieja no le gustaba mucho eso, abnegadamente lo permitía, argumentando que era una obra de caridad por el momento tan difícil en el que estaban esas mujeres y más en especial la comadre, por haber sido más de treinta años de matrimonio con el compadre.
Pero todo cambio un jueves, cuando entré a la casa, ya que tenia llaves y la bendición de los vecinos, que no preguntaban nada al verme entrar, ya que la comadre había corrido la voz que yo la estaba ayudando arreglando la casa, porque el compadre la había dejado hecha un desmadre, por tantas reparaciones no hechas por toda la casa, y tenían tantas broncas, porque la construyó con sus propias manos agregando cuartos, paredes, tuberías y electricidad cada que se necesitaba, por más de treinta años, desde que se casó con la comadre y se vinieron de paracaidistas a los terrenos baldíos que dieron forma a la colonia en la que ahora vivimos.
Entonces, como iba diciendo, fui a ver a mi comadre, entré a la casa, pero no vi a nadie, empecé buscarla por todos lados, pero nada, hasta que escuché como es que el agua de la tasa del baño corría, instantes después apareció Martha, cosa que se hizo bastante extraña, ya que ella debería de estar trabajando. Esa fue una de las razones del porque la comadre había escogido esos días, ya que Lupita también estaba en la escuela.
Martha salio del baño con un enorme camisón blanco, que por tanto uso estaba muy gastado, la tela se transparentaba mostrando sus todavía las generosas curvas de ella, además de la marca de las mujeres de la familia, los grandes senos.
Martha pegó un grito cuando me vio.
- No sabía que tenia llaves de la casa – dijo reponiéndose del susto.
- Sí, tu mamá me las dio el otro día – contesté mostrándole el llavero con la única llave colgando de este.
- Mamá no esta, salio al centro a comprar unas cosas – dijo. No tenia buen aspecto, se veía algo pálida.
- ¿Crees qué se tarde mucho?
- No se, yo estaba dormida cuando se salio.
- ¿Estás bien? – pregunte interesado por su aspecto tan pálido.
- verdad no, estoy enferma del estomago, por eso no fui a trabajar.
- Orale, que mal ¿algo en lo que pueda ayudarte?
- No, nada gracias.
- ¿Has comido algo?
- No mucho, pero si tengo hambre.

26
Feb
09

Mi Compadre Vicente II

Poco después de un mes, cuando yo regresaba del trabajo, cruzando la puerta de la casa mi mujer me dijo que la comadre me había ido a buscar sin dale mayores dar explicaciones, pero que era importante, que fuera lo más pronto posible. Yo le dije que si, que no había problema, que iría después de comer algo por que tenia mucha hambre. Mi vieja no me dejó, me dijo que fuera ya, que el hambre me la podía aguantar otro rato, que teníamos que ser amables ahora en este momento tan difícil. Yo protesté diciéndole que siempre habíamos sido amables, pero el hambre es canija y más quien se la aguanta, a base de empujones y sin dejar defenderme, literalmente me corrió de la casa con la amenaza de que no volviera hasta que no fuera con la comadre.
- Hay compadre ¿qué vamos a hacer ahora? – dijo la comadre inmediatamente que crucé la puerta de la casa, arrojándoseme a los brazos.
- Echarle ganas comadre, va a ver que les va a ir bien – dije intentando consolarla, abrazando todo su ancho cuerpo.
Ella empezó a sollozar, mientras me abrazaba y acurrucaba su cabeza en mi pecho, yo, como ya dije tratando de abrazarla lo más amable que pude, sentía sus enormes pechos contra mi, como los restregaba en un movimiento medio extraño que me sacó de onda, hasta que entendí lo que pasaba, cuando levantó la cara y me besó en la boca.
- Comadre, ¿qué pasa? – dije alejándola de mi.
- Hay compadre, es que lo extraño mucho – queriendo besarme de nuevo y yo sin saber que hacer.
- Pero comadre, este no es el modo. – siguiendo con mi lucha para zafarme de ella.
- Es que el siempre fue muy cariñoso, y lo que mas extraño son sus besos, que siempre me daba cuando llegaba.
No se porque lo hice, seria lastima o que se yo, pero cedí, nos besamos, al principio tímidamente, nomás entramos en calor y fue todo muy apasionado, y de que forma, ni mi mujer lo hacia de esa forma. Así mismo, perdí la noción del tiempo y del espacio, cuando me di cuenta, nos encontramos ya en su cuarto, encuerándonos, gozándonos y debo admitirlo, a pesar de la edad y de las lonjas, la comadre se movía de una forma, que era indescriptible.
Cuando reaccioné, cuando mis pensamientos normales regresaron, me vi acostado, desnudo, con la comadre desparramada a un costado, bien dormida. Haciendo el menor ruido posible, me levanté, me vestí y me fui de la casa, pero antes, cuando pasé por la mesa del comedor, en un plato vi fruta de la cual me robé un plátano que me comí camino a casa.
En cuanto llegué mi mujer me empezó a interrogar.
- ¿Y bien? – preguntó, mientras yo me tumbaba en el sillón, junto a mi hija, que veía la tele.
- ¿Qué? – respondí entre distraído y cansado por el paliacate que me acababa de aventar.
- ¿Para qué te quería?
- Ah, para nada.
- ¿Cómo que para nada? si te tardaste más de una hora.
¿Una hora? Pensé, desconociendo por completo el tiempo transcurrido.
- Sí, nada, quería platicar y que le arreglara unas broncas de la cañería que tenia tapada – solté una carcajada para mis adentros, si supiera lo sucedido, entre que se cagaba de la risa y me mataba al mismo tiempo.
- ¿Del baño?
- Sí, del baño – Convencida, mi mujer se regresó al patio a seguir lavando la ropa.

24
Feb
09

MI COMPADRE VICENTE.

Y que se muere mi compadre Don Vicente Garza.
Vivía como a 2 cuadras de mi casa, era el padrino de mi última hija, Lucia.
Se murió a medio día, de algo del corazón o algo así me dijeron, no supe bien, ya era grande, tendría más setenta años fácilmente.
La comadre ya también estaba viejona, ya hasta abuelos eran, de la hija de Martha la única hija que se quedó con ellos, y que se hecho un palomazo con Juan, un ayudante de mecánico, que la embarazo para luego irse a los estates, según eso que para conseguir lana para la boda, la bebe, la refaccionaría y mil cosas más que tenia planeadas el pobre iluso. El chiste es que nunca volvió y nunca se supo de él, yo supongo que lo mataron cruzando el rio, porque ya pasaron casi veinte años y no ha vuelto y no se ha sabido nada. La nieta, hija de Martha, Maria Guadalupe, acaba de cumplir los diecinueve, chale y dos días después se le muere el abuelo.
Pos ni modo, así es la vida
Mi vieja y yo nos fuimos al velorio que fue en la casa de mi compadre.
Hechas un mar de lágrimas estaban las tres mujeres que tuvo mi compadre toda su vida, la comadre, Martha y Maria Guadalupe.
Durante horas estuvieron rezando, que si el padre nuestro, el rosario, el credo y sepa la bola cuantos más, yo perdí la cuenta cuando me quedé dormido, como a las cuatro o cinco de la madrugada, para ser despertado por un codazo de mi vieja.
Me levanté del sillón para ir a la cocina y tomarme un café con piquete, ahí encontré a varios de los vecinos, uno de ellos, otro compadre mío con quien me puse a platicar.
- Que mala onda lo del compadre Vicente – dijo el.
- Pues si, pero ya estaba malo desde hace tiempo – agregué.
- ¿De qué?
- Algo del corazón, le dijeron que ya no fumara ni se tomara sus cervezas, pero él ni caso hizo.
- Siempre le valía madre.
- Sí, cada fin de semana se ponía pedo, Suerte que ya estaba grande y no dejo niños pequeños.
- Sí, Lupita ya es toda una mujer, y que mujer, esta bastante encamable.
Nada equivocado estaba el compadre al decir eso, Maria Guadalupe era una mujer poseedora de un cuerpo muy sabroso, no era ni gorda, ni flaca, tenia una llantita que no la hacia ver bofa, si no más maciza y con ese buen par de nalgas que le dio su mama y su abuela, además de esos melones que tenia por senos, rematando todo con una hermosa cara angelical, que sumándolo todo a uno se le antojaba echarse un cojidon de fábula.
Me fui de ahí, mas bien, nos fuimos mi vieja y yo a la casa como una hora después, porque los hijos estaban solos en la casa, dejando a las tres mujeres exactamente como las encontré cuando llegué.
Al día siguiente, al medio día todos nos fuimos al cementerio, a enterrar al compadre Vicente, solo unas dos o tres gentes en carro, todos los demás nos fuimos en el camión que uno de los vecinos prestó.
En el cementerio, mas lagrimas, mas llantos, yo, viéndolo todo a la distancia, no me gustaba tanto sentimentalismo, sí, es trágica la muerte de un ser querido, pero no se, no se me da eso de desagarrarme las vestiduras y hacerle al mártir chillón.
Los siguientes días fueron de la acostumbrada rutina, al menos para todos, excepto para las mujeres de mi compadre, que apenas estaban adaptándose a la nueva vida sin su Vicente.

21
Ene
09

E-book

21
May
08

no title

Uta madre, lo acabo de encontrar.

este post lo tenia arrumbado desde hace mas de 1 año, pertenece a los cuentos incompletos que puse en el Rincon Literario del Amargado, chale, ya ni me acordaba. Es la tercera parte de una historia que por ahi anda.

enjoy!

III.
La experiencia fue increible, algo que aunque muchas veces lo imagine y fantasee al respecto, nunca me imagine que lo llevaria a cabo.
Todo empezo con una reunion en la casa de Manuel, donde fueron varios de sus conocidos y amigos.
Se reunieron para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, la verdad que no recuerdo quien era, lo que si es que hubo mucho tequila y vodka.
Manuel fue mi pareja, estuvimos juntos un par de años, pero por “diferencias irreconciliables” como dijeran los gringos mamilas, nos separamos, pero seguimos siendo muy buenos amigos, aunque durante todo ese tiempo de separacion no habiamos tenido sexo.
Rodrigo es un conocido de Manuel, el mismo que habia estado hechando los perros desde hacia ya varias semanas, y aunque si me gustaba, me estaba haciendo del rogar.
Los tres estabamos bastante tomados, y entre platica y platica borracha, salio el tema del sexo y una cosa llevo a la otra y en menos de lo que canta un gallo, los tres estabamos desnudos en la cama.
Todo iba muy a toda madre, hasta que a Manuel se le boto la canica, sepa la chingada que le paso, pero hecho todo a perder.
Rodrigo se enfrasco a golpes con el que lo dejo en el piso, despues de una patada en los tanates, yo por mi parte, le di una patada en las jetas con las zapatillas puestas.
Despues de eso, los dos agarramos nuestras cosas y nos fuimos con la fiesta a otro lado, y ese otro lado, fue su casa.
Asi que, le di el si, dandole las nalgas.

ya me fui.

02
May
08

yo sobrevivi a la pesadilla

ya se que esto no lo que se llama escribir un blog, pero tenganme chance, tengo un chingo de trabajo, que ni chance de rascarme las bolas tengo, pero si para escribir pendejadas en otros blogs, como Metatextos y para muestra un boton.

yo sobrevivi a la pesadilla que es la continuacion del de braainnss, braaaiiiinsss, braaaiiinnnsss?

asi que leanlos y no me esten chingando por un rato, que luego escribo algo.

ya me fui

18
Abr
08

La maleta

Como ya saben, en metatextos ya salio un nuevo ejercicio en el cual ya participe, y que tambien me da ideas para hacer otra historia, pero por lo pronto los dejo con la matela. Asi que vayan y leana y comentenla pero ya!

LA MALETA

ya me fui

24
Mar
08

2 Derechos y 1 Reves

Otro ejercicio, otro metatexto.

este se llama como el titulo, 2 derecho y 1 reves y es sobre parafilias

enjoy

ya me fui

07
Mar
08

CENTRO HISTERICO (o, no es el fin del mundo, pero se acerca)

Como cada…. que? 15 dias, he vuelto a participar en Metatextos, ahora con el tema del fin del mundo, aunque mi texto no es del fin del mundo, pero se acerca.

aqui ta el mio CENTRO HISTERICO

leanle.

13
Feb
08

lento amanecer

tarde como siempre, pero aqui esta el metatexto de la semana pasada, el ejercicio 6 DIOSES.

lento amanecer

y los demas

metatextos

25
Ene
08

SANTAS LUPE-MADRINAS VIRGENCITA!!!

otro ejercicio, otro texto.

pero de volada y de puntitas vayan a leerlo.

SANTAS LUPE-MADRINAS VIRGENCITA!!!

Metatextos




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Feligreses

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