V.
Despues de varios dias todo era tranquilidad, tanto manuel como monica se reintegraron a su vida, aunque manuel, los primeros dias tuvo pesadillas, pero fueron desapareciendo poco a poco.
Una noche mientras regresaban a la casa despues de haber asistido a una obra en un teatro no muy lejano, una señora se les acerco pidiendoles limosna, manuel, no le hizo caso, tratando de seguir caminando alejandose de ella, pero la señora insista, pero cuando se le planto enfrente, logro verle la cara, Manuel palidecio en el acto, el rostro de le lleno de horror, no supo que hacer, retrocedio un par de pasos, alejandose de Ramona, que lo veia fijamente a los ojos, con una mano extendida, esperando su limosna. Manuel reacciono, tomo de la mano a Monica que no tenia ni idea de lo que sucedia, y salieron corriendo con rumbo a la casa.
Llegaron respirando agitadamente, Manuel cerro la puerta detrás de el, recargandose mientras recuperaba el aliento, Monica empezo a interrogarlo:
- ¿qué fue lo que paso? ¿quién era esa señora?
- Yo… crei que todo habia sido un sueño…. que nada habia pasado en realidad…. pero ahora… no se… – se dejo caer, sentandose en el piso mientras se ponia las manos en la cabeza.
- Tranquilo, ya paso – trato de reconfortarlo - ¿pero quien era ella?
- Ella quizo matarme, me mato, me apuñalo, me enterro un cuchillo, yo lo vi, me vi, tanta sangre, tanta sangre.
Monica, obligando a manuel a ponerse de pie, fueron hasta la cocina, donde ella le preparo un te de tila bastante caliente, trantando de tranquilizarlo.
- fue una especie de ritual – empezo a decir manuel, ya sentado en la mesa de la cocina con una tasa entre sus manos. – me llevaron amarrado en el catre hasta el bosque, donde ardia una gran fogata, mucha gente, encapuchados, maquillados, habia un altar, ahí me pusieron y me sujetaron, brillaba con el fuego, lo sujeto con las dos manos, algo dijo, no le entendi nada y dio el golpe, vi como entraba en mi, como cortaba la piel, como la sangre, mi sangre fluia, brotaba, y el cuchillo seguia y seguia abriendose camino, abriendo mi cuerpo, una y otra vez, mas y mas sangre, yo no sentia nada, no oia nada, solo veia el cuchillo, brillaba con la luz de la fugata, mucho fuego, mucho calor, sudaba, me orine encima, rojo, todo estaba rojo, el cuchillo, mi cuerpo, partido en dos, no soporte, luche, pero eran demaciado fuertes, todo se volvio oscuro, mas negro que la noche, no hice nada para evitarlo. – no dejaba de mirar la taza, en ningun momento levanto la vista.
Monica estaba muda, no encontraba las palabras apropiadas que pudiera decirle, se quedo en silencio, pero si de puso de pie, se sento junto a el, y lo abrazo, se quedaron abrazados largo tiempo, ninguno se movio para nada.
A pesar de todo lo sucedido, Manuel tuvo una buena noche de sueño, descansando bastante.
Al dia siguiente, con una singular alegria ante el nuevo dia, con un sol brillando en todo lo alto, Manuel se fue a trabajar, con la bendicion de Monica, asegurandole que nada mal va a pasar. Pero, faltando una cuadra para llegar al edificio donde estaban las oficinas de la empresa para la que trabajaba, entre todos los demas que se dirigian a sus trabajos que eran bastantes, sintio que alguien lo empujaba de manera deliberada, cuando se giro para protestar ante el hecho, una vez mas, como si se tratase de una crual broma orquestada para enloquecerlo, y que pareciera que lo estaban teniendo muy buenos resultados, Manuel se encontro frente a frente con Vicente, el anciano esposo de Ramona, pero ahora en un estado deplorable, con una botella vacia de licor barato, ropa sucia y desgarrada y un terrible edor a vomito, orina y licor.
Vicente estaba balanceandose peligrosamente de un lado al otro, dejando que su ebrio sentido del equilibro lo mantuviera de pie mientras que le gritaba cosas incoherentes, y le daba de empujones, ante el asombro y el miedo de Manuel, que lo veia perplejo, sin saber que hacer. Pero reaccionando, sobreponiendose ante el susto, aferro su maletin que estuvo a punto de soltar, se dio media vuelta y salio corriendo hasta el edificio, entro como alma que lleva el diablo y se refugio en la pequeña oficina que compartia con otras dos personas.
Durante el resto del dia se sintio perseguido, se la paso encerrado en la oficina, no salio ni para comer, pensaba que no solo se encontraria a Ramona y a Vicente ya que estarian esperandolo en la estancia del edificio, si no que a las demas gentes de ese infernal lugar, no quizo hablar con nadie, aun asi que todo el mundo le preguntaba que si se encontraba bien o que si le sucedia algo, hasta su jefe inmediato, le recomendo que se tomara el dia libre, a lo que el se nego rotundamente, el miedo a salir del edificio era demaciado.
Pero ya entrada la tarde, despues de que todo el mundo habia terminado su trabajo y el edificio en si, se habia quedado vacio, fue practicamente corrido del lugar por el vigilante. A bordo de un taxi que detuvo frente al edificio, se fue directo a su casa, donde Monica lo estaria esperando.
Pensando que ahí estaria a salvo, que ahí podria relajarse, tranquilizarse y sacar de su cabeza todas las maquivelicas conspiraciones que su mente habia estado fraguando durante todo el dia. Porque todo este asunto le estaba dando un miedo terrible, trataba de darse a la idea de que todo se reducia a una espantoza casualidad, pero que si seguia asi, terminaria en un manicomio y eso no le gustaba para nada, se imaginaba a si mismo en un lugar de esos, redeado de gente mas loca que el, medicado todo el dia, arrastrando los pies, en pijama y lo peor, terapias de choques electricos directo al cerebro.
En cuanto atraveso la puerta de la casa inmediatamente se sintio mucho mas tranquilo, ante la seguridad que le brindaba su hogar.
Desde la sala se escuchaban voces, y una de esas, era la de Monica, Manuel imagino que tendria visitar, alguna de sus muchas amigas a la que seguramente le estaria presumiendo sobre los planes de la boda. Esbozando la mejor de sus sonrisas entro a la sala, sonrisa que fue borrada inmediatamente, convirtiendose en la gota que derramo el vaso.
- ¿qué hace ella aquí? – grito Manuel.
- Tranquilo Manuel – dijo Monica levantandose de su asiento – no pasa nada, tranquilo.
- ¿qué carajos hace ella en mi casa? – grito con mas fuerza, ante la sorpresa de la invitada.
- Me la encontre esta mañana, toco a la puerta de la casa, hemos estado platicando todo el dia – Monica trataba de tranquilizar a Manuel abrazandolo.
- ¿qué chingados hace ella aquí? ¿qué esta tratando de hacerme? – grito furiosamente hacia la mujer con la que habia estado platicando monica – y tu ¿estas con ella verdad? – le pregunto a monica.
- Traquilo, vamos a platicar – con voz cada vez mas nerviosa Monica parecia estar perdiendo la batalla, pensando que no habia sido tan buena idea – ella asegura que nunca te habia visto antes, que ella siempre ha vivido aquí en la ciudad.
- No, no es cierto, ella me quizo matar, y ahora esta aquí de nuevo, y tu, traidora, tu estas con ellos, sabia que todo habia sido real, que fue cierto, no, pero esta vez todo sera diferente, no me agarraran – grito empujando a Monica que cayo de senton, con la cara llena de lagrimas.
Ramona, seguia sentada en el sillon, sin valor para ponerse de pie, la taza que tenia en las manos temblaba incontrolablemente.
Manuel, por su parte, se dirigió a la cocina, avento el maletin que cayo sobre los platos recien lavados, varios de ellos cayeron al piso rompiéndose en mil pedazos, lo mismo que paso con los que golpeo el maletin.
Busco por todos lados, hasta que encontro lo que buscaba; un arma, un cuchillo, el mas grande que vio, la hoja brillaba con la luz del foco, no del mismo tono que con el fuego de una fogata, pero el efecto en manuel fue el mismo.
Regreso a la cocina, donde Monica seguia en el piso, ahora llorando, siendo consolada por Ramona, que en realidad se llamaba Tomasa, que siempre habia vivido en la ciudad, que cuando adolecente se caso con Martín, con quien tuvo varios hijos, todos ya casados, con vida propia, y que desde hacia un par de años era viuda, sola y sin nadie quien procurara por ella. Tenia que salir a pedir limosna para poder sobrevivir.
- no me agarraran vivo, no me tendran tan fácilmente! – grito Manuel blandiendo el cuchillo amenazadoramente.
Monica intento retroceder apoyándose de pies y manos, pero a una muy lenta velocidad, de igual manera que Tomasa, que por su edad no le permitia una respuesta de sus extremidades.
Manuel se lanzo contra ellas.