Archivado en: Raul_silencios
Esta bien, la ultima parte, porque ya me arte de esto, aunque no significa que esa sea la ultima vez de la Romina, si han puesto atención, saben perfectamente cuanto duramos ella y yo, a pesar de todo, chale!
Pos al principio con la familia de la romina a toda maiz, excepto con el papa, que por extraño que parezca nunca lo llegue a ver en los dos primeros meses andar de calenturientos, porque eso si, le poníamos sabroso cada que se podía.
Resulta que un día, que no tuve clase en la prepa, fui a buscarla a la suya y la convencí de que se echara la pinta, en el colegio donde estaba les valía madre literalmente si entrabas o no a las clases, con el simple hecho de que pagaras las mensualidades puntualmente, podías hacer lo que quisieras.
Y nos fuimos de pinta, como siempre, a las maquinitas, pero como siempre, se nos acabo la lana y como siempre, a su casa, pero ahora si con llaves en la mano, serian como las 12 o la 1 de la tarde, casi la hora de la salida de la escuela, la casa vacía, ni la chacha estaba (que a veces me daban ganas de dejar de caminar y volver a gatear, pero eso es otra historia) y nosotros íbamos a lo que íbamos.
Estuvimos en el cachondeo, Romina, como no usaba ropa interior, era re fácil encuerarla, y yo sin pantalones, con los bóxers y aquel ya desesperado por salir para entrar. Ya a punto de bajarme los bóxers para que aquella se bajara a los chescos, cuando nomas de repente la romina se levanta y se empieza a vestir, yo me saque de onda, “es mi papa” me dijo.
¡No mames!
Me quede de a seis, ¿y ora que hago? Me dije a mi mismo, romina me contesto la pregunta porque claro que se notaba la cara de pendejo que tenia “¡vístete wey!”
Apenas me puse los pantalones cuando sentí ñañaras detrás de mi, al darme la vuelta ahí estaba, el papa, con unas jetas, que híjole se me frunció el chiquistriquis, Romina salió al quite y trato de explicarle al papa que pex, además de que se puso entre el y yo, entre la discusión nos fuimos girando quedando en posición contraria, es decir, yo de espaldas a la puerta y el de espaldas a la cama, en una de esas agarra a Romina y se la quita de en medio y que se me viene preguntándome que que onda, que hago yo encuerado en el cuarto de su hija (tan santa y virginal, aja si claro). Yo me quede callado un par de segundos, abri la boca dispuesto a dar un discurso que convencería al señor de que no había nada de que hacerla de jamón: “Señor, yo….”.
FUGA!!!!
Corrí como nunca he corrido, fui ágil como nunca he sido ágil. Lo mas seguro es que el papa nomas vio una mancha borrosa alejándose de el, en 2 brincos baje la escalera y pase junto a una chava medio güera, que se veía buena, y que obviamente no era la mama. Deje los tenis y la camisa, corrí como 3 cuadras antes de darme cuenta que andaba descalzo. Chale eran tenis nuevos, nunca los recupere, la Romina me dijo que su papa los había quemado el ojete. Le tuve que decir a mi mama, quien me metió una regañada de época, que me habían robado.
Nunca volví a ver a Romina….. en su casa, siempre nos veíamos lo mas lejos que se podía de ahí.

