Archivado en: Raul_silencios
El titulo ya no tiene nada que ver con el post o viceversa, como quieran, ahí escójanle el que les salga mas barato.
Pero el asunto del post, es el de seguirle con el asunto de Romina y el palo encebado. Aparte del quemón con la mierda de perro.
Nos quedamos en que se tapo la nariz, me revise las axilas pero nada, fue cuando vi al puto perro cagón, porque cual otro, si se supone que no dejan entrar perros al parque, ¡chale! ¡Que poca madre!
Me vi los tenis, pero la mierda esta muy bien camuflajeada porque no veía ni madre, nomas puro lodo, y Romina que se largaba la desgraciada, así que ahí voy, daba un salto y arrastraba las patas para irme limpiando, dejando un caminito de lodo mierdoso o mierda lodosa ( ya saben, el mas barato)
Finalmente, después de dejar media suela de los tenis embarrada en la banqueta fue suficiente para que Romina diera el visto bueno y no aprestaba más. Ya felices y contentos tomamos rumbo hacia una plaza comercial a jugar videojuegos, que fueron pocas veces, ya que no traíamos mucho dinero, así que las siguientes horas nos hicimos tarugos paseándonos de un lado al otro como mensos, hasta que ya tarde, lo único que quedaba abierto era el samborns, estuvimos leyendo revistas, viendo cd’s y cuanta pendejada venden ahí, que por cierto, un CD se apareció misteriosamente debajo del pantalón, ¿cual era? sepa la madre, porque en cuanto salimos, ya de noche, se lo regale.
Romina, lejos de hacerla de pedo se rio y me dio un beso en la boca en agradecimiento, no fue la octava maravilla, pero si se sintió chido.
Y pos ya bien agarraditos de la mano, tomamos rumbo a su casa, que no estaba muy lejos de ahí.
Cuando llegamos, su casa estaba a oscuras, no había nadie, y Romina no traía llaves, así que nos tuvimos que quedar en la cochera a esperar a que llegara alguien, tiempo que aprovechamos para besuquearnos, entre beso y beso, pues yo me puse bien fierro, ósea, que ya andaba bien paraguas, if you know what i mean, así que me dije, de aquí soy y metí mano bajo la falda, dándole un apretón a las nachas, ella nomas dio un brinquito, pero ni pestañeó.
¿Pero que creen?
Que tengo ganas de unas chelas y de una chaquetita nomas de acordarme de esas suavecitas nachas de la romina.
Así que ya me voy, luego le sigo.

